viernes, agosto 1

Los más hermosos panoramas no seducen más que las paredes de mi prisión

.

Todo puede pasar de una misma historia
con una misma y ensimismada narrativa.
Luego encuentro a los charcos
más profundos de lo que creía.
Y es que'l el mundo es tan viejo
que otra vez volví a ser ingenuo.

Justamente se posaron sobre la espada dos pájaros,
clavándola más un doloroso centímetro.
Cansa'o el mísero de su opulenta miseria,
de mantenerla cada día con sus sudores.
¿Se cansarán los divinos de los suelos
de abrir la mano y tener, en truco rutinario?
Me canso yo, de verme y no mirarme,
y me acomoda el que nadie me importe.

Hay un escrúpulo en la mira.
También un falso en salida.
El bronco va en su individual
tragándose la raya d'enmedio,
las sombras de las luces de los postes
transmutan en cuchillos y tenedores
y al movimiento, consecutivos dicen: pase,
quizá sea que la vida dura demasiado.

. . .

I. M. *
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